VICSAM
Poeta recién llegado
He esperado tanto tiempo
por conocerte amor mío,
al fin mi dicha ha llegado,
has pasado por mi lado,
tus ojos me han cautivado,
tu sonrisa me ha alentado,
a mirarte de soslayo, y
leer en tus ojos verdes
que te has enamorado,
de este hombre dichoso,
que tanto te ha esperado.
Sentí un ardor en mi pecho,
mi corazón ha cantado,
que esa chica ha hechizado,
de este hombre los encantos,
y desde este instante sagrado
seré su amor y esclavo.
El silencio a gritado,
al cielos y a las gentes,
su alegría y silentes,
el amor dijo presente,
con sonrisas y miradas,
ha llenado el corazón
de soles y esmeraldas,
de esa mujer hermosa,
que paseaba por la playa,
que en un segundo de vida,
entregó su cuerpo y alma,
a este hombre paciente,
que el amor esperaba.
Al cruzar nuestras miradas,
sentí una flecha clavada,
mi sangre roja fluía,
en torrentes y cascadas,
mi corazón latía,
saltando de alegría,
el calor se hizo mío,
y la luz incandescente,
con colores y sabores,
de naranjas y esperanzas,
fue magia el instante,
cuando le dije a tus ojos,
con solo una mirada,
que te amaba intensamente,
y que por ti esperaba.
Los labios rojos de ella,
deseosos tiritaban,
cuando lo miro a los ojos,
y sintió en su corazón
que estaba enamorada.
por conocerte amor mío,
al fin mi dicha ha llegado,
has pasado por mi lado,
tus ojos me han cautivado,
tu sonrisa me ha alentado,
a mirarte de soslayo, y
leer en tus ojos verdes
que te has enamorado,
de este hombre dichoso,
que tanto te ha esperado.
Sentí un ardor en mi pecho,
mi corazón ha cantado,
que esa chica ha hechizado,
de este hombre los encantos,
y desde este instante sagrado
seré su amor y esclavo.
El silencio a gritado,
al cielos y a las gentes,
su alegría y silentes,
el amor dijo presente,
con sonrisas y miradas,
ha llenado el corazón
de soles y esmeraldas,
de esa mujer hermosa,
que paseaba por la playa,
que en un segundo de vida,
entregó su cuerpo y alma,
a este hombre paciente,
que el amor esperaba.
Al cruzar nuestras miradas,
sentí una flecha clavada,
mi sangre roja fluía,
en torrentes y cascadas,
mi corazón latía,
saltando de alegría,
el calor se hizo mío,
y la luz incandescente,
con colores y sabores,
de naranjas y esperanzas,
fue magia el instante,
cuando le dije a tus ojos,
con solo una mirada,
que te amaba intensamente,
y que por ti esperaba.
Los labios rojos de ella,
deseosos tiritaban,
cuando lo miro a los ojos,
y sintió en su corazón
que estaba enamorada.