Ángel Jesús Vazquez Ménde
Poeta recién llegado
Al sonido de tu voz
Noté que mi sangre ardía;
Era yo un joven precoz
Que de amor nada sabía.
Solo dijiste: Perdón,
Al tropezarte conmigo;
Perdí al instante razón
De aquello que pienso y digo.
Balbuceé dos sonidos
Que nunca dijeron nada,
Fueron intentos fallidos
De dar respuesta adecuada.
Seguiste delante de mi
Por aquella rúa empedrada,
Detrás caminando fui
De tu casa hasta la entrada.
Allí me quede parado,
Sin saber si estaba vivo,
por tu belleza admirado,
de tu corazón cautivo.
Noté que mi sangre ardía;
Era yo un joven precoz
Que de amor nada sabía.
Solo dijiste: Perdón,
Al tropezarte conmigo;
Perdí al instante razón
De aquello que pienso y digo.
Balbuceé dos sonidos
Que nunca dijeron nada,
Fueron intentos fallidos
De dar respuesta adecuada.
Seguiste delante de mi
Por aquella rúa empedrada,
Detrás caminando fui
De tu casa hasta la entrada.
Allí me quede parado,
Sin saber si estaba vivo,
por tu belleza admirado,
de tu corazón cautivo.