daniel amaya
Poeta fiel al portal
Amor, dentro de mí
por más que quisiera otra cosa
viven la oscuridad y voces inconformes,
a veces las escucho pelear con la razón
y abofetear las bombillas del techo,
no hay victorioso,
jamás han aprendido a tocarse
y dentro de sí, el miedo juega a la ruleta
como el mar tragándose barcos de hule
o cuando la guerra llega a los castillos,
en mi quizás no mora la tranquilidad.
Si bien he evolucionado como las heridas de la atmósfera,
he visto en mí, un cuadro
con un árbol deforme
y un paisaje amarillento,
tal vez las cosas han muerto
y hay un profundo vacío en su ser,
quizás significa lo oculto,
pero es un color hermoso,
aunque siempre me equivoco,
es el color que aflora desde la oscuridad.
Siempre me equivoco,
soy un cuadro donde vive el otoño,
amor, desde una naciente flotan abismos
como hoyos que llevan al más allá,
he servido suficiente al templo que enmudece ventanas
y las puertas se abren sin pasillos,
¡así de imperfecto soy!
Es la única forma en que sé amar
amor, desearía amarte, así como tú sientes
eres gravedad,
en ti todo se arrodilla,
se inclina, se abate
no sé qué es amar
pero cerca de ti dos mundos viven,
vuelan, sueñan con luceros
que pintan ángeles,
hacia ti voy, con mi ejército
a derrumbar tus muros,
como corceles alados y jinetes
con flechas atravesando nubes.
No soy perfecto,
pero así habré de amarte,
el invierno guarda cofres en sí
así por siempre
si en mí se sienta la muerte…
por más que quisiera otra cosa
viven la oscuridad y voces inconformes,
a veces las escucho pelear con la razón
y abofetear las bombillas del techo,
no hay victorioso,
jamás han aprendido a tocarse
y dentro de sí, el miedo juega a la ruleta
como el mar tragándose barcos de hule
o cuando la guerra llega a los castillos,
en mi quizás no mora la tranquilidad.
Si bien he evolucionado como las heridas de la atmósfera,
he visto en mí, un cuadro
con un árbol deforme
y un paisaje amarillento,
tal vez las cosas han muerto
y hay un profundo vacío en su ser,
quizás significa lo oculto,
pero es un color hermoso,
aunque siempre me equivoco,
es el color que aflora desde la oscuridad.
Siempre me equivoco,
soy un cuadro donde vive el otoño,
amor, desde una naciente flotan abismos
como hoyos que llevan al más allá,
he servido suficiente al templo que enmudece ventanas
y las puertas se abren sin pasillos,
¡así de imperfecto soy!
Es la única forma en que sé amar
amor, desearía amarte, así como tú sientes
eres gravedad,
en ti todo se arrodilla,
se inclina, se abate
no sé qué es amar
pero cerca de ti dos mundos viven,
vuelan, sueñan con luceros
que pintan ángeles,
hacia ti voy, con mi ejército
a derrumbar tus muros,
como corceles alados y jinetes
con flechas atravesando nubes.
No soy perfecto,
pero así habré de amarte,
el invierno guarda cofres en sí
así por siempre
si en mí se sienta la muerte…
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