Nommo
Poeta veterano en el portal
Éramos, tú y yo, grandes héroes de nuestro tiempo.
Compás, escuadra y cartabón, goma de borrar, portaminas y formato de dibujo.
Gozábamos de un Bachillerato de cuento.
Practicando el Amor-Brujo...
Nos separaron las circunstancias. La carrera universitaria. Cada uno, a su redil, como ovejas.
Ahí, conocí a mi actual pareja. Se asemeja a una abeja.
Es laboriosa, y madruga, por las mañanas, cada día.
Pertenece al cuerpo de Policía.
La quiero mucho, pues soy carpintero y me aplico a los muebles de madera, con el martillo y el serrucho.
Hemos tenido hijos: Tomás, Juan Sancho, Matías Fernando y Lucrecia Emilia.
Todos son cinéfilos. Pero no leen la Biblia.
Mi mujer y yo, hacemos chapuzas.
En casa, arreglamos el jardín, los armarios, las bombillas, la cocina, la despensa, el garaje...
Y nos sumergimos en el Mar, con traje de neopreno, como buenos buzos.
¿ Te gusta mi epístola ? Te amo, compañero. Lo nuestro es amistad.
Pero fuiste mi mitad.
¿ Lo recuerdas ?
Cuando no nos atrevíamos a besar en los labios, a las hembras.
Y los machos dominantes ocupaban nuestro territorio comanche, por momentos...
Cuán pequeños éramos. Ahí, se encerraba toda la rabia. Todo el sentimiento.
Compás, escuadra y cartabón, goma de borrar, portaminas y formato de dibujo.
Gozábamos de un Bachillerato de cuento.
Practicando el Amor-Brujo...
Nos separaron las circunstancias. La carrera universitaria. Cada uno, a su redil, como ovejas.
Ahí, conocí a mi actual pareja. Se asemeja a una abeja.
Es laboriosa, y madruga, por las mañanas, cada día.
Pertenece al cuerpo de Policía.
La quiero mucho, pues soy carpintero y me aplico a los muebles de madera, con el martillo y el serrucho.
Hemos tenido hijos: Tomás, Juan Sancho, Matías Fernando y Lucrecia Emilia.
Todos son cinéfilos. Pero no leen la Biblia.
Mi mujer y yo, hacemos chapuzas.
En casa, arreglamos el jardín, los armarios, las bombillas, la cocina, la despensa, el garaje...
Y nos sumergimos en el Mar, con traje de neopreno, como buenos buzos.
¿ Te gusta mi epístola ? Te amo, compañero. Lo nuestro es amistad.
Pero fuiste mi mitad.
¿ Lo recuerdas ?
Cuando no nos atrevíamos a besar en los labios, a las hembras.
Y los machos dominantes ocupaban nuestro territorio comanche, por momentos...
Cuán pequeños éramos. Ahí, se encerraba toda la rabia. Todo el sentimiento.
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