mariadelsolar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mis pasos dibujan aquí, en la arena,
las huellas de este amor que solo tú, esperas.
Y desde el ocaso que refleja mi tristeza,
las siluetas se adornan, con bordes de oro y perlas.
Voy en busca del sol y lunas nuevas,
acechando tus besos que anhelantes, desesperan.
La bruma de la noche, agiliza mi destreza
bajo la sombra azul de las lunas de mi tierra.
Cruzo veloz, el páramo naranja de la siembra
viro hacia el reflejo familiar de nuestra aldea,
y allí, vislumbro tu tenue imagen que se acerca,
acompañada de la luz de las estrellas.
Y bajo el manto sagrado de ambos planetas,
nuestras almas se fusionan sin esperas,
en la pureza de este amor que ha trascendido,
la resistencia absurda de dos creencias,
que con antigua soberbia han pretendido,
dejarnos vacíos, sin fe y sin fronteras.
Mas nuestro amor, a la luz de las plácidas mareas,
quedó sellado bajo el brillo del lucero,
que desde siempre iluminó nuestros anhelos,
haciendo que un solo corazón latiera
y en la eternidad del cielo se perdiera.
las huellas de este amor que solo tú, esperas.
Y desde el ocaso que refleja mi tristeza,
las siluetas se adornan, con bordes de oro y perlas.
Voy en busca del sol y lunas nuevas,
acechando tus besos que anhelantes, desesperan.
La bruma de la noche, agiliza mi destreza
bajo la sombra azul de las lunas de mi tierra.
Cruzo veloz, el páramo naranja de la siembra
viro hacia el reflejo familiar de nuestra aldea,
y allí, vislumbro tu tenue imagen que se acerca,
acompañada de la luz de las estrellas.
Y bajo el manto sagrado de ambos planetas,
nuestras almas se fusionan sin esperas,
en la pureza de este amor que ha trascendido,
la resistencia absurda de dos creencias,
que con antigua soberbia han pretendido,
dejarnos vacíos, sin fe y sin fronteras.
Mas nuestro amor, a la luz de las plácidas mareas,
quedó sellado bajo el brillo del lucero,
que desde siempre iluminó nuestros anhelos,
haciendo que un solo corazón latiera
y en la eternidad del cielo se perdiera.
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