Nommo
Poeta veterano en el portal
Estábamos enlatados, como dulces mariposas.
Tú codiciabas las piedras preciosas.
Yo, por mi parte, me contentaba con verte feliz.
Y así, me transformé en una perdiz.
Entonces, rompí la camiseta. Desfiguré mis pantalones.
Salí volando por los campos de trigo, y montes de olivos y matorral y roca.
Tú me seguías, recolectando frutos y granos, para alimentarte.
Alegremente, me convertí en foca.
Entonces, ya, muy pesada, me zambullí en el Mar Mediterráneo.
Derramaste copiosas lágrimas. Pero eras bellísima. Una ninfa en bikini, que recibe su bronceado.
Investigué en las profundidades marinas, y hablé con Neptuno.
Me enteré de que ingresaste en una academia militar, de los elfos de Galadriel.
Conociste a los duendes, gnomos, vestiglos, Trolls, salamandras, hadas...
A los magos Gandalf y Saruman. A los Hobbit de la Tierra Media, Bilbo y Frodo.
Tu asignatura pendiente eran los devas. Y también, los ángeles protectores.
Neptuno me pinchó con su tridente.
Y eso me dolía, pero me ayudó a volver al continente, que llaman Europa.
Allí, volvimos a reunirnos. Tú ya eras una virgen islámica.
Yo, entonces, opté por dedicarme a la Divina Comedia.
Tú, como Fátima, de El Príncipe. Y yo, Sam, en ICarly. Somos como los ángeles de Charlie.
Tú codiciabas las piedras preciosas.
Yo, por mi parte, me contentaba con verte feliz.
Y así, me transformé en una perdiz.
Entonces, rompí la camiseta. Desfiguré mis pantalones.
Salí volando por los campos de trigo, y montes de olivos y matorral y roca.
Tú me seguías, recolectando frutos y granos, para alimentarte.
Alegremente, me convertí en foca.
Entonces, ya, muy pesada, me zambullí en el Mar Mediterráneo.
Derramaste copiosas lágrimas. Pero eras bellísima. Una ninfa en bikini, que recibe su bronceado.
Investigué en las profundidades marinas, y hablé con Neptuno.
Me enteré de que ingresaste en una academia militar, de los elfos de Galadriel.
Conociste a los duendes, gnomos, vestiglos, Trolls, salamandras, hadas...
A los magos Gandalf y Saruman. A los Hobbit de la Tierra Media, Bilbo y Frodo.
Tu asignatura pendiente eran los devas. Y también, los ángeles protectores.
Neptuno me pinchó con su tridente.
Y eso me dolía, pero me ayudó a volver al continente, que llaman Europa.
Allí, volvimos a reunirnos. Tú ya eras una virgen islámica.
Yo, entonces, opté por dedicarme a la Divina Comedia.
Tú, como Fátima, de El Príncipe. Y yo, Sam, en ICarly. Somos como los ángeles de Charlie.
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