Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
El arrabal intenso, las amígdalas,
redobles y requiebros de inefables sentencias,
mamíferos y ovnis penetran en relieves cuyos puntos repelen pinceladas palmípedas,
el artista que al óleo pinta espejos,
o el retrato del trueno que olisquea hormigueros,
ese algo que se sube, que salta, y que resalta catedrales de pienso,
los víveres y antídotos, aguijones de excusas,
ese verso perfecto, como la playa omnívora en la que lamen branquias
las princesas de oxígeno.
redobles y requiebros de inefables sentencias,
mamíferos y ovnis penetran en relieves cuyos puntos repelen pinceladas palmípedas,
el artista que al óleo pinta espejos,
o el retrato del trueno que olisquea hormigueros,
ese algo que se sube, que salta, y que resalta catedrales de pienso,
los víveres y antídotos, aguijones de excusas,
ese verso perfecto, como la playa omnívora en la que lamen branquias
las princesas de oxígeno.