Cuántas veces te he soñado.
Cuántas...
te he imaginado perfecta para poder amarte.
Un vacío gigante en mi alma había
uno que llené idealizándote, pero hoy
miro mi corazón
y veo la flor más hermosa del mundo nacer en él
tú
que te has caído de mis nubes
que ya no estás entre mis sueños.
Y comienzo a redescubrirte
sintiendo tu mano, tu calor
tomando plena consciencia de que estoy enamorado
esta vez, no de un ideal
esta vez, de ti.