Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
A ti,
a quien hasta ayer no sabía yo
qué nombre tendrías pero siempre esperé.
A ti, mi reciente amor eterno.
A ese
desdén que le haces a mi anhelo
que no respeta horarios ni ansiedad
¡ni nada!
A esa
certeza que piensa que todo es posible
y que siempre hay tiempo
para después.
La que te retrasa
cuando vienes a verme, pues,
sabes que me puedes y que con un beso
no hace falta más.
A esa
certeza le digo que es cierta;
que si no te amo, me pierdo de amar.
Pero
a mi me pasa, amor consentido,
que al darte mi amor, siento miedo
que me dejes triste una eternidad.
Igual,
aquí te escribí mis conceptos
tal cual me lo pides ególatra y dulce,
aunque tú no estás.
Y me iré
a dormir, pues ya en mi ventana,
insomne, trasnochada
por mi hondo empeño de pensar en ti,
da la claridad.
©JuanOriental
a quien hasta ayer no sabía yo
qué nombre tendrías pero siempre esperé.
A ti, mi reciente amor eterno.
A ese
desdén que le haces a mi anhelo
que no respeta horarios ni ansiedad
¡ni nada!
A esa
certeza que piensa que todo es posible
y que siempre hay tiempo
para después.
La que te retrasa
cuando vienes a verme, pues,
sabes que me puedes y que con un beso
no hace falta más.
A esa
certeza le digo que es cierta;
que si no te amo, me pierdo de amar.
Pero
a mi me pasa, amor consentido,
que al darte mi amor, siento miedo
que me dejes triste una eternidad.
Igual,
aquí te escribí mis conceptos
tal cual me lo pides ególatra y dulce,
aunque tú no estás.
Y me iré
a dormir, pues ya en mi ventana,
insomne, trasnochada
por mi hondo empeño de pensar en ti,
da la claridad.
©JuanOriental
Última edición: