¡Amor cruel, vil y despiadado!
mi paciencia has agotado.
¡Tanto como te he rogado!,
¿y es así, cómo me has pagado?
¿Por qué me das sentimientos
que terminas pisoteando?
¿Tanto daño te he hecho yo
para ser tan castigado?
Esta es ya la última vez
que yo en ti habré confiado.
¡Dime al menos la razón
por la cual me has condenado!
Es frustrante preguntar
cuando nunca has escuchado.
Me cuesta más aún llorar
cuando ignoras a mi llanto.
Doloroso es comprobar
que tu flecha me has lanzado,
me hiciste a mí enamorar
a la vez que me has matado.
Te diviertes siendo cruel
pues sólo en mí has atinado,
y no has querido acertar,
en el corazón al que amo.
No contento con tu acción
me hiciste ver desolado
que a quién tanto amaba yo,
tú otro amor, le habías buscado.
¿Es que no soy digno yo,
de por ella ser amado?
¡Tanto odias mi corazón
para haberlo desahuciado!
Ya puedes dejarme en paz,
me rindo, tú me has ganado.
Engañaste a mi ilusión
que ahora yace sin reparo.
De este golpe que me das
no me verás levantado
pues no tengo fuerzas ya
para seguir peleando.
Me has hundido y humillado,
peor aún, me has destrozado,
has conseguido al final
que de ti haya renunciado.
Me quisiste demostrar
que por ti soy ignorado.
No quieres verme feliz
sólo triste y fracasado.
Son mis sueños pesadillas,
mis deseos son en vano.
Mi vida es la de un esclavo
por su amo maltratado.
¡Amor cruel, vil y despiadado!
¿Por qué reniegas de mí?
¿Por qué adoras verme sufrir?
¿Por qué me has abandonado?