wilson yupanqui
Poeta asiduo al portal
Amor de aquella primavera.
Mi juventud pasó como la noche al día
solo quedó tu recuerdo acompañándome,
como pétalos secos cayeron mis años
cada tarde otoñal de mi existencia.
Desde un lejano país vuelve a buscarme
la nostalgia de un beso que cambió mi destino,
el carnaval de tu risa, tu mirada festiva
y el amargo sabor que dejó tu partida.
Amor de entonces, amor de siempre, amor de primavera
amor que sangra el corazón la vida entera
¿Cómo olvidar que fuiste un día mía?
¿Cómo pretender que el tiempo cure las heridas?
Si te llevaste entre tus manos nuestra primavera
una parte de mí que hoy duele en carne viva,
recorriendo los pasillos desolados de mi alma
prisionera del tiempo que no perdona nada.
Amor ausente, amor que calla, amor que enciende
amor de ensueño que se llevó mi fantasía,
llegas a mi como nube perdida
lloviendo recuerdos sobre mis caminos,
convertida en perfume de claveles rojos
que aspiro como último aliento de vida.
Y estoy aquí, en este oscuro puerto
embriagado de ti, acariciando tu ausencia,
hablando en silencio, evocando el pasado
con los tristes recuerdos que dejó tu partida.
Mi juventud pasó como la noche al día
solo quedó tu recuerdo acompañándome,
como pétalos secos cayeron mis años
cada tarde otoñal de mi existencia.
Desde un lejano país vuelve a buscarme
la nostalgia de un beso que cambió mi destino,
el carnaval de tu risa, tu mirada festiva
y el amargo sabor que dejó tu partida.
Amor de entonces, amor de siempre, amor de primavera
amor que sangra el corazón la vida entera
¿Cómo olvidar que fuiste un día mía?
¿Cómo pretender que el tiempo cure las heridas?
Si te llevaste entre tus manos nuestra primavera
una parte de mí que hoy duele en carne viva,
recorriendo los pasillos desolados de mi alma
prisionera del tiempo que no perdona nada.
Amor ausente, amor que calla, amor que enciende
amor de ensueño que se llevó mi fantasía,
llegas a mi como nube perdida
lloviendo recuerdos sobre mis caminos,
convertida en perfume de claveles rojos
que aspiro como último aliento de vida.
Y estoy aquí, en este oscuro puerto
embriagado de ti, acariciando tu ausencia,
hablando en silencio, evocando el pasado
con los tristes recuerdos que dejó tu partida.
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