rodrigotoro
Poeta adicto al portal
Como suaves petalos
tus caricias trasnocharon
mi primigenia ternura,
que al tocar el suelo,
deshojados por el deseo,
humedecidos por tu rocio
y hecho de tus dulces besos,
hicieron resurgir en mi
esa caprichosa forma,
que encadena eternamente,
que se llama amor.
Solo somos dos gaviotas
que surcaron un infinito,
formado por tus ojos
atiborrados de belleza;
Ysedientos de devorarme,
poseidos por el encanto,
como canto de sirenas
o las garras de un dragón.
Hoy, al llover desde el cielo,
y crearse la etérea aurora,
puedo sentir la marea,
inquieta y poderosa,
rugir como una oscura bestia
que reclama por acariciarte
y poseerte nuevamente...
Devastando todo a su paso.
Y los rayos del sol al amanecer
finalmente dominan todo:
Menos mi deseo encarcelado
que se arrastra en pos de ti,
alejandome del paraiso,
y de cualquier otro lugar
y de cualquier redención..
tus caricias trasnocharon
mi primigenia ternura,
que al tocar el suelo,
deshojados por el deseo,
humedecidos por tu rocio
y hecho de tus dulces besos,
hicieron resurgir en mi
esa caprichosa forma,
que encadena eternamente,
que se llama amor.
Solo somos dos gaviotas
que surcaron un infinito,
formado por tus ojos
atiborrados de belleza;
Ysedientos de devorarme,
poseidos por el encanto,
como canto de sirenas
o las garras de un dragón.
Hoy, al llover desde el cielo,
y crearse la etérea aurora,
puedo sentir la marea,
inquieta y poderosa,
rugir como una oscura bestia
que reclama por acariciarte
y poseerte nuevamente...
Devastando todo a su paso.
Y los rayos del sol al amanecer
finalmente dominan todo:
Menos mi deseo encarcelado
que se arrastra en pos de ti,
alejandome del paraiso,
y de cualquier otro lugar
y de cualquier redención..
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