Elizabeth Flores
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amor de barro.
(En el día del padre, dedicado a todos los padres
que nunca debieron serlo)
Mi corazón dicta versos mágicos para ti
y mi pluma se despedaza, el tintero se derrama
y mis latidos mueren junto a mi inspiración.
Lo siento señor, no sé como olvidar
el látigo fruncido, la funda de tu espada
que desenhebró mis míseros huesos.
Y tus ojos de fuego y rústicas manos
en el pavor de la noche despierta
son el fantasma que me asecha.
Tu piel excitada y teñida de odio, tu voz
que se confunde en las paredes corrompidas
del sepulcro, carcomió mis sueños
como la polilla a la madera
y se mueren en el filo
de la disección
y es que soy para ti:
gacela moribunda,
la oveja negra
que no sabes ver,
manchaste mi paisaje, robaste mi ilusión
y me abandonaste
en una inmunda pocilga del orbe.
Hoy puedo escribir en el epigrama del cielo
o en la inmensidad del mar
o quizás hasta en el hígado del averno
y no encontrarás ni un misérrimo
garabato que diga un te quiero, un te amo,
así lo quisiste, sellando cada nervadura
de ésta hoja seca, inasible a ti,
a tu amor de barro.
19 / 03 / 13.
Elizabeth Flores.