Mary Mura
Poeta veterano en el portal
Amor de Otoño
Sentados en ese banco
tomaditos de las manos,
una pareja de ancianos
disfrutaban de aquel parque.
Daba ternura mirar
la alegría de esos rostros,
sonrojadas sus mejillas
se miraban uno al otro.
Tal vez los unió la vida
porque se encontraron solos,
al juntar fuerte sus manos
se sintieron de otro modo.
No existe ya la pasión
que en la juventud se tiene,
pero el calor del amor
dentro del cuerpo se extiende.
Así caminando juntos
seguirán por el camino,
con sus manos arrugadas
se colmarán de cariño.
Cuando el camino termine
uno de ellos partirá,
pero igual valió la pena
compartir ese final.
Sentados en ese banco
tomaditos de las manos,
una pareja de ancianos
disfrutaban de aquel parque.
Daba ternura mirar
la alegría de esos rostros,
sonrojadas sus mejillas
se miraban uno al otro.
Tal vez los unió la vida
porque se encontraron solos,
al juntar fuerte sus manos
se sintieron de otro modo.
No existe ya la pasión
que en la juventud se tiene,
pero el calor del amor
dentro del cuerpo se extiende.
Así caminando juntos
seguirán por el camino,
con sus manos arrugadas
se colmarán de cariño.
Cuando el camino termine
uno de ellos partirá,
pero igual valió la pena
compartir ese final.
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