Amor, de tu dulzura infinita
Ya nada me separa,
ni el sol que no calienta,
ni la luna que se enfría,
Ni tus ojos ya marchitos,
por tu inmensa lejanía
de los pasos muy errantes,
aquella que partió sin mí.
Siendo mi corazón de ti
te alejaste aunque me dejaste
la dulzura de tu piel.
Sí, la que se fue de mí,
la que se fue en arrebato,
la que me dijo beato,
la que ya no quiso un trato,
ni seguir en este teatro
de imposible amor.
Ya nada me separa,
ni el sol que no calienta,
ni la luna que se enfría,
Ni tus ojos ya marchitos,
por tu inmensa lejanía
de los pasos muy errantes,
aquella que partió sin mí.
Siendo mi corazón de ti
te alejaste aunque me dejaste
la dulzura de tu piel.
Sí, la que se fue de mí,
la que se fue en arrebato,
la que me dijo beato,
la que ya no quiso un trato,
ni seguir en este teatro
de imposible amor.
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