joblam
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quise arrancar, de mi pecho, la espina;
de fenecer desangrado, tuve temor,
embargado todavía del intenso dolor.
Pensé en soslayar el daño de la herida.
Desmesurado el efecto de una palabra
que entró en mi torso como una saeta;
filosa arana con justificación perfecta,
abrió un camino con actitud malvada.
Una ocasión más, cometí burdo error
de creer con ceguera en amor sincero,
hoy me aseguro que no he sido certero
y debo pagar con silencio el desamor.
Una falsa pasión quedó en la carne viva,
dejando inerme un rastro de esperanza.
Quedó frío tu amor junto a la confianza;
tu aguijón clavado fue la cruel mentira.
Arrancaré la astilla con copioso brío
y correrá la sangre con fuerte torrente;
mi rostro tranquilo se verá triunfante
de saber que mi corazón estará vacío.
de fenecer desangrado, tuve temor,
embargado todavía del intenso dolor.
Pensé en soslayar el daño de la herida.
Desmesurado el efecto de una palabra
que entró en mi torso como una saeta;
filosa arana con justificación perfecta,
abrió un camino con actitud malvada.
Una ocasión más, cometí burdo error
de creer con ceguera en amor sincero,
hoy me aseguro que no he sido certero
y debo pagar con silencio el desamor.
Una falsa pasión quedó en la carne viva,
dejando inerme un rastro de esperanza.
Quedó frío tu amor junto a la confianza;
tu aguijón clavado fue la cruel mentira.
Arrancaré la astilla con copioso brío
y correrá la sangre con fuerte torrente;
mi rostro tranquilo se verá triunfante
de saber que mi corazón estará vacío.