Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Recorta un suspiro,
el alba que era oscura
y el sentimiento atrapa,
amor en su pura expresión,
cuando al pasar las horas,
solamente tu mirada perdida.
Noble espíritu,
que guarda mis anhelos.
Noble mujer,
a la que entregué mis adentros,
que bañe la luz
tu cutis terso,
que bañe mi amor
cada curva de tu ser.
Con el canto enamorado
que ahora a tus pies depongo,
con la sonrisa amplia
y el corazón limpio...
He dejado al mar,
traicionero y avaro.
He dejado el cielo,
demasiado grande y sobrio
para venir a anidarme en tus pies.
Recibe mis caricias
como yo atesoro cada sonrisa que das
al mirar nuevos amaneceres,
juntos tomados de la mano,
caminemos por el valle de lágrimas,
para confesar que tal vez no es real
ese sufrimiento desesperado,
si como yo tienes a quien amar.
Desliza tus manos un segundo
y borrarás todas las penas vividas,
roza mis labios y viviré por siempre,
que no es una locura... es sólo amor...
¿Y qué hombre enamorado no es un poeta?
¡Sólo el que cegado por la vanidad olvida!
¡Mujer... razón de mi existencia!
¡Mujer... tesoro de sentires!
Sólo a ti te complazco...
Desde lo clandestino del olvido,
recuerdo momento a momento,
que no existe nada... nada,
que el amor de una mujer...
¡Tu amor!
*Dedico este poema a ustedes,
el alba que era oscura
y el sentimiento atrapa,
amor en su pura expresión,
cuando al pasar las horas,
solamente tu mirada perdida.
Noble espíritu,
que guarda mis anhelos.
Noble mujer,
a la que entregué mis adentros,
que bañe la luz
tu cutis terso,
que bañe mi amor
cada curva de tu ser.
Con el canto enamorado
que ahora a tus pies depongo,
con la sonrisa amplia
y el corazón limpio...
He dejado al mar,
traicionero y avaro.
He dejado el cielo,
demasiado grande y sobrio
para venir a anidarme en tus pies.
Recibe mis caricias
como yo atesoro cada sonrisa que das
al mirar nuevos amaneceres,
juntos tomados de la mano,
caminemos por el valle de lágrimas,
para confesar que tal vez no es real
ese sufrimiento desesperado,
si como yo tienes a quien amar.
Desliza tus manos un segundo
y borrarás todas las penas vividas,
roza mis labios y viviré por siempre,
que no es una locura... es sólo amor...
¿Y qué hombre enamorado no es un poeta?
¡Sólo el que cegado por la vanidad olvida!
¡Mujer... razón de mi existencia!
¡Mujer... tesoro de sentires!
Sólo a ti te complazco...
Desde lo clandestino del olvido,
recuerdo momento a momento,
que no existe nada... nada,
que el amor de una mujer...
¡Tu amor!
*Dedico este poema a ustedes,
mujeres que sin duda,
nada seria la existencia,
sin su noble sentir,
sin su sentimiento infinito...
de su humilde admirador...
L.V.
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