IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Tallando las rosas florecidas de tu pecho,
corazón cincelado,
temor que trato de olvidar,
helor que penetra desolado
en las esquirlas de mi lecho,
cuerpos de cristal,
fundiéndonos como luz entre el anochecer,
tibio renacer
que nos asegura nuestra cálida contención,
tensión en el aire,
viento corrupto,
quisieran acallar nuestra valía,
sincronía
de una danza que nutre nuestro suelo
en la inmensidad
de un sueño que no conoce finitud,
más allá del firmamento,
cordura estelar,
que como la muerte,
siente permanente el vacío
de una mente omnipotente,
enhebramos nuestros pensamientos,
entre orbitas de un latir anhelado,
pasión que nos aviva,
frente a la destrucción
de una oscuridad que nos observa,
labios ignotos,
convergemos endulzados
entre lúdica inocencia,
extasiados de una seducción infernal,
temor profundo que exclamamos en agonía,
que no fenezca la tibieza del destino
por este trémulo mundo,
que no se marchite el deseo,
aún entre los brazos del otoño,
jovial lucero,
por este amor de obsidiana.
corazón cincelado,
temor que trato de olvidar,
helor que penetra desolado
en las esquirlas de mi lecho,
cuerpos de cristal,
fundiéndonos como luz entre el anochecer,
tibio renacer
que nos asegura nuestra cálida contención,
tensión en el aire,
viento corrupto,
quisieran acallar nuestra valía,
sincronía
de una danza que nutre nuestro suelo
en la inmensidad
de un sueño que no conoce finitud,
más allá del firmamento,
cordura estelar,
que como la muerte,
siente permanente el vacío
de una mente omnipotente,
enhebramos nuestros pensamientos,
entre orbitas de un latir anhelado,
pasión que nos aviva,
frente a la destrucción
de una oscuridad que nos observa,
labios ignotos,
convergemos endulzados
entre lúdica inocencia,
extasiados de una seducción infernal,
temor profundo que exclamamos en agonía,
que no fenezca la tibieza del destino
por este trémulo mundo,
que no se marchite el deseo,
aún entre los brazos del otoño,
jovial lucero,
por este amor de obsidiana.