Nada Vratovic
Poeta recién llegado
Hay algo en ti que convirtió mi amor en un odio inmenso
y, a la vez, en una deformidad de ese mismo amor;
como una oruga trocada en la más cruel mutación
en lugar de en la mariposa que exigía su cuerpo.
Me resultas repugnante, pero si estás tan cerca,
tu máscara horrible se quiebra y se clava en mi piel.
Un Jekyll condenado a morir como un Hyde sin fe,
sólo alimentado por su egoísta naturaleza.
Tus pupilas se hunden en la nada, lejos de mí.
Tus manos se vuelven dolorosamente lejanas;
pero disfrutaré del llanto que roce tu cara
y de cada pesadilla que no te deje dormir.
Mira mi sonrisa afilada; mi aura ennegrecida
flotando a mi alrededor como un espectro de luto.
Silencio. El odio se alza ante mí para crear un muro
y, sin palabras, te quedas al otro lado, perdida.
y, a la vez, en una deformidad de ese mismo amor;
como una oruga trocada en la más cruel mutación
en lugar de en la mariposa que exigía su cuerpo.
Me resultas repugnante, pero si estás tan cerca,
tu máscara horrible se quiebra y se clava en mi piel.
Un Jekyll condenado a morir como un Hyde sin fe,
sólo alimentado por su egoísta naturaleza.
Tus pupilas se hunden en la nada, lejos de mí.
Tus manos se vuelven dolorosamente lejanas;
pero disfrutaré del llanto que roce tu cara
y de cada pesadilla que no te deje dormir.
Mira mi sonrisa afilada; mi aura ennegrecida
flotando a mi alrededor como un espectro de luto.
Silencio. El odio se alza ante mí para crear un muro
y, sin palabras, te quedas al otro lado, perdida.