Nommo
Poeta veterano en el portal
Te conozco; me conoces.
Por las calles, dando voces.
Hablando con los enigmas develados.
Prófugos del sentimiento, que se muestran descaradamente, ante las mentes humanas.
Cierro el pico, puesto que calladito, estoy más guapo.
Al preferir no seguir por esa senda, ya no estoy loco como un cencerro; te me acercas, y te nutres.
Soy el buitre; tú, la nutria.
Vuelo en círculos; buceas en los ríos caudalosos.
Nos miramos a los ojos, en las noches de Luna llena.
Y te miras al espejo, como buscándome, en tus dos pupilas grises, de asfalto.
Por adentro de tus ojos, hay un Hámster enorme.
Y en tus manos, una tortuga doméstica, que masca gusanos secos, bajo una palmera de plástico.
A tus pies, la mochila de la excursiones, repleta de bocadillos, batidos y cantimplora.
Alas de ángel te brotan, espontáneamente, de los omóplatos.
Los hoyuelos en tus mejillas, se acentúan, y tu nariz respingona, hace que dance la fregona.
Entonces, ya, ¡ Me presento !
Te ofrezco asiento.
Te abanico...
Das vueltas y más vueltas, sobre tu propio eje, como la Madre Tierra, o una peonza.
Y dices: ¡ Soy tu planeta ! Respondo: " Jaime conoce a Jaime. " O Jairo conoce a Jairo.
Por las calles, dando voces.
Hablando con los enigmas develados.
Prófugos del sentimiento, que se muestran descaradamente, ante las mentes humanas.
Cierro el pico, puesto que calladito, estoy más guapo.
Al preferir no seguir por esa senda, ya no estoy loco como un cencerro; te me acercas, y te nutres.
Soy el buitre; tú, la nutria.
Vuelo en círculos; buceas en los ríos caudalosos.
Nos miramos a los ojos, en las noches de Luna llena.
Y te miras al espejo, como buscándome, en tus dos pupilas grises, de asfalto.
Por adentro de tus ojos, hay un Hámster enorme.
Y en tus manos, una tortuga doméstica, que masca gusanos secos, bajo una palmera de plástico.
A tus pies, la mochila de la excursiones, repleta de bocadillos, batidos y cantimplora.
Alas de ángel te brotan, espontáneamente, de los omóplatos.
Los hoyuelos en tus mejillas, se acentúan, y tu nariz respingona, hace que dance la fregona.
Entonces, ya, ¡ Me presento !
Te ofrezco asiento.
Te abanico...
Das vueltas y más vueltas, sobre tu propio eje, como la Madre Tierra, o una peonza.
Y dices: ¡ Soy tu planeta ! Respondo: " Jaime conoce a Jaime. " O Jairo conoce a Jairo.
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