poetakabik
Poeta veterano en el portal
Amarte fue prisión que yo elegí,
atándome a tus manos, a tus huellas,
mi vida se volvió sólo por ti,
perdiendo en cada paso mis estrellas.
Quise verte en mis días renacer,
fui cautivo de un sueño, de un abrazo,
que al tenerte sentí desvanecer,
como arena que escapa de un cedazo.
En ti busqué el refugio busque calma,
y en tu reflejo olvidé hasta mi esencia,
mi libertad se ahogó junto a mi alma,
presa de un miedo y falsa pertenencia.
Mas el amor que ata es sólo herida,
es sombra que oscurece y no libera;
el apego en su piel, casi homicida,
consume lo que toca y desespera.
Hoy vuelvo a caminar, ya sin tu peso,
aprendo a ser sin ti, a andar sin miedo;
el amor, cuando es libre, es el regreso
al lugar donde nace el desapego.
atándome a tus manos, a tus huellas,
mi vida se volvió sólo por ti,
perdiendo en cada paso mis estrellas.
Quise verte en mis días renacer,
fui cautivo de un sueño, de un abrazo,
que al tenerte sentí desvanecer,
como arena que escapa de un cedazo.
En ti busqué el refugio busque calma,
y en tu reflejo olvidé hasta mi esencia,
mi libertad se ahogó junto a mi alma,
presa de un miedo y falsa pertenencia.
Mas el amor que ata es sólo herida,
es sombra que oscurece y no libera;
el apego en su piel, casi homicida,
consume lo que toca y desespera.
Hoy vuelvo a caminar, ya sin tu peso,
aprendo a ser sin ti, a andar sin miedo;
el amor, cuando es libre, es el regreso
al lugar donde nace el desapego.
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