pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Él, me brindó calor en la tormenta
y sin miedo tomó mi mano fría,
él , escuchó la voz de mi agonía
y me salvó de aquella muerte lenta.
Hoy, su piel encendida me alimenta
y su boca es mi fuente de alegría,
su amor en cada verso se ofrecía
a ser la calma de cualquier tormenta.
Bajo la lluvia caminó conmigo
y Le caló el dolor que me abrazaba,
con impotencia fue mi fiel testigo.
En silencio mi llanto lo mataba,
se limitó furtivo a ser abrigo
y sin ser ambicioso me esperaba.
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