Joer, chica. ¡Y dicen que no hay cielo!
con fulgor y parpadeo ruedan las estrellas
reflejadas en el suelo.
Luces multicolores, agudo tintineo
de campanas en el hielo.
Joer, chica, ¡y dicen que no hay cielo!
Pués me has dao un beso
divino mascao de chicle
con sabor a fresas que no veas.
Ángeles anabolizados visten de gorilas
velando por tu amor y compañía.
Y la música. ¡oh, la música!
no cesa su blasfema letanía.
Aquí la vida pende del hilo
de la seducción, mirá que sos boludo,
¡viva el botellón!
Subida a la harley, ¡Óstia p..,qué abrazos!
Agarrada fuerte, de tan ardiente,
me aplastas con dulzor tus pechos
camino a la Penélope.
¡Saltemos el control de lo imprudente!
Si no fuera por la tirania
del decoro que ahoga
las ansias encendidas,
joer, chica, y dicen que no hay cielo.
Si no fuera por el velo
que cubre tus rodillas,
sabrían qué es un Diós
con ojos de gato en celo.
con fulgor y parpadeo ruedan las estrellas
reflejadas en el suelo.
Luces multicolores, agudo tintineo
de campanas en el hielo.
Joer, chica, ¡y dicen que no hay cielo!
Pués me has dao un beso
divino mascao de chicle
con sabor a fresas que no veas.
Ángeles anabolizados visten de gorilas
velando por tu amor y compañía.
Y la música. ¡oh, la música!
no cesa su blasfema letanía.
Aquí la vida pende del hilo
de la seducción, mirá que sos boludo,
¡viva el botellón!
Subida a la harley, ¡Óstia p..,qué abrazos!
Agarrada fuerte, de tan ardiente,
me aplastas con dulzor tus pechos
camino a la Penélope.
¡Saltemos el control de lo imprudente!
Si no fuera por la tirania
del decoro que ahoga
las ansias encendidas,
joer, chica, y dicen que no hay cielo.
Si no fuera por el velo
que cubre tus rodillas,
sabrían qué es un Diós
con ojos de gato en celo.
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