Sommbras
Poeta adicto al portal
Me miraba así
porque seducción es confianza.
Luego apagaba la luz,
el amor es vidente, decía,
y sin prisas, sin leyes,
le gustaba palparme en la oscuridad.
En el aire bailaba Chopin,
cuando con su mano
me daba de comer y saborear,
entonces se hacia transparente.
En la oscuridad,
no perdía ningún sentido
los potenciaba.
Reía. Era pura niña
potenciando creatividad.
Amor, ¡qué risa!.
Risa es luz, me indicaba.
Entonces me miraba
como tratando de encontrar la vida,
su mirada era un abrazo.
Luego,
en silencio y de la mano,
cargados de ternura,
salíamos a pasear
bajo tres lunas en la playa.
La mar, oh, tan humilde.
¡Su mano!
Ocio del amor.
Piel de siesta.
¿Algo frágil que sueña?, yo.
El halo de nuestro silencio
no era un fracaso,
las palabras abundaban,
sólo faltaba la voz.
Ella, y su esqueleto
brillante y perfumado,
Toda ella entera,
íntima, viva.
Extraña vida.
Vestida con pamela,
cosas de abril.
Aún conservo cosas
que me ayudan a recordar,
las tonterías
de un amor hecho por dos.
Gran inodoro.
Cosas que me indican
que la puedo olvidar.
Estas palmeras
con el mismo silencio
con el que yo hablo.
Esta luz circular.
Esta sombra tan cansada.
Estas gaviotas asustadas,
con dos alas en cada ojo,
imitándome.
Este éxtasis
cuando pronuncian su nombre...
...
..
.
Jesús Soriano
porque seducción es confianza.
Luego apagaba la luz,
el amor es vidente, decía,
y sin prisas, sin leyes,
le gustaba palparme en la oscuridad.
En el aire bailaba Chopin,
cuando con su mano
me daba de comer y saborear,
entonces se hacia transparente.
En la oscuridad,
no perdía ningún sentido
los potenciaba.
Reía. Era pura niña
potenciando creatividad.
Amor, ¡qué risa!.
Risa es luz, me indicaba.
Entonces me miraba
como tratando de encontrar la vida,
su mirada era un abrazo.
Luego,
en silencio y de la mano,
cargados de ternura,
salíamos a pasear
bajo tres lunas en la playa.
La mar, oh, tan humilde.
¡Su mano!
Ocio del amor.
Piel de siesta.
¿Algo frágil que sueña?, yo.
El halo de nuestro silencio
no era un fracaso,
las palabras abundaban,
sólo faltaba la voz.
Ella, y su esqueleto
brillante y perfumado,
Toda ella entera,
íntima, viva.
Extraña vida.
Vestida con pamela,
cosas de abril.
Aún conservo cosas
que me ayudan a recordar,
las tonterías
de un amor hecho por dos.
Gran inodoro.
Cosas que me indican
que la puedo olvidar.
Estas palmeras
con el mismo silencio
con el que yo hablo.
Esta luz circular.
Esta sombra tan cansada.
Estas gaviotas asustadas,
con dos alas en cada ojo,
imitándome.
Este éxtasis
cuando pronuncian su nombre...
...
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Jesús Soriano