Nommo
Poeta veterano en el portal
Parecíamos inmejorables, ¿ Lo recuerdas ?
Pero una ola del Mar enorme, toda ella llena de insultos, se tradujo en revolcón involuntario.
Y allí estábamos, otra vez, aprendiendo la tabla de multiplicar, y el abecedario.
Empezando a jugar al Come-Cocos, y al Tetris.
Gateábamos, por aquel entonces, después del acoso y derribo por parte del Mar fiero.
Nos había dejado maravillados el Infinito, pero asimismo, ensimismados, en nuestro fuero interno.
Tantas visiones interiores tuvimos, que podíamos predicar diez veces, el Evangelio.
Para acabar descubriendo que Sócrates llevaba razón, al decir: Sólo sé que no sé nada.
¡ Qué ridículo ! ¡ Qué vergüenza !
Sin embargo, como ancianos sí que pululábamos bien, en los parques y jardines.
Buena pareja de viejos pellejos y sabios montaraces, agrícolas y ganaderos, estábamos hechos.
¿ Cómo sucedió, tan de repente ? La onda salvaje se nos venía encima, sin previo aviso.
Era una crítica feroz, constructiva, ascendente en la torre de Babel, piso tras piso.
Y en toda nuestra estructura hizo mella, resultando en rejuvenecimiento ipso facto.
Instantáneo. En un periquete. En un abrir y cerrar de ojos. Pero nuestra vida
es plato de buen gusto: ¡ Buen provecho !
Pero una ola del Mar enorme, toda ella llena de insultos, se tradujo en revolcón involuntario.
Y allí estábamos, otra vez, aprendiendo la tabla de multiplicar, y el abecedario.
Empezando a jugar al Come-Cocos, y al Tetris.
Gateábamos, por aquel entonces, después del acoso y derribo por parte del Mar fiero.
Nos había dejado maravillados el Infinito, pero asimismo, ensimismados, en nuestro fuero interno.
Tantas visiones interiores tuvimos, que podíamos predicar diez veces, el Evangelio.
Para acabar descubriendo que Sócrates llevaba razón, al decir: Sólo sé que no sé nada.
¡ Qué ridículo ! ¡ Qué vergüenza !
Sin embargo, como ancianos sí que pululábamos bien, en los parques y jardines.
Buena pareja de viejos pellejos y sabios montaraces, agrícolas y ganaderos, estábamos hechos.
¿ Cómo sucedió, tan de repente ? La onda salvaje se nos venía encima, sin previo aviso.
Era una crítica feroz, constructiva, ascendente en la torre de Babel, piso tras piso.
Y en toda nuestra estructura hizo mella, resultando en rejuvenecimiento ipso facto.
Instantáneo. En un periquete. En un abrir y cerrar de ojos. Pero nuestra vida
es plato de buen gusto: ¡ Buen provecho !
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