Aída Doreen
Poeta recién llegado
El crepúsculo te trajo ante mi puerta,
como brisa acariciando mis mejillas,
y vestido con ingenuas fantasías
tu figura despertaba mi silueta.
Le has dado otro color a mi mirada,
pintando mis pupilas de alegría,
hoy huésped que a mi vida ha iluminado,
alojas en tu manto mi sonrisa.
Amor, dulce candor que te alucina,
temor a desvariar tras tu anestesia,
jergón donde amortiguan mis tristezas
y juegan mis más íntimos secretos.
Sin tregua, eres lluvia en primavera
y los pasos que dibujan mis andanzas,
ocaso en el reloj, solaz eterno,
suspiro que se tiñe en mi estampa.
¡No huyas de esta flor que en ti se crece!,
¡no dejes tus desdenes en mis dichas!,
amor, sin ti no hay son, ni melodía,
bendita luz que a mí te trajo un día.
Aída Doreen © All rights reserved
como brisa acariciando mis mejillas,
y vestido con ingenuas fantasías
tu figura despertaba mi silueta.
Le has dado otro color a mi mirada,
pintando mis pupilas de alegría,
hoy huésped que a mi vida ha iluminado,
alojas en tu manto mi sonrisa.
Amor, dulce candor que te alucina,
temor a desvariar tras tu anestesia,
jergón donde amortiguan mis tristezas
y juegan mis más íntimos secretos.
Sin tregua, eres lluvia en primavera
y los pasos que dibujan mis andanzas,
ocaso en el reloj, solaz eterno,
suspiro que se tiñe en mi estampa.
¡No huyas de esta flor que en ti se crece!,
¡no dejes tus desdenes en mis dichas!,
amor, sin ti no hay son, ni melodía,
bendita luz que a mí te trajo un día.
Aída Doreen © All rights reserved