Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Amanece y pienso en ti,
me pasa igual, cuando se duerme la tarde,
y cuando se alza la sombra,
coronándose de estrellas.
Puedo cree en la inocencia,
que hay en todas las cosas,
en las blancas mariposas,
que sabes posar en mi alma.
Tengo de testigo al viento, al agua
al mismo cielo, a los ángeles y al cura,
que saben cuanto te quiero.
No puedo con las palabras,
tengo rotas las mañanas,
herido el sol en lo alto,
por esperar tus misterios.
Las lenguas que en este mundo,
han declarado amores,
se acortan y se hacen tímidas,
pequeñas hojas de violetas,
que para decir tú nombre,
no alcanzan sobre esta tierra.
Tú sabes que yo te quiero,
como lo saben mis versos,
como lo sabe el poeta,
cuando se entrega a la musa,
para decir sus amores,
declarados en sonetos,
cuando celoso discursa,
perfectos versos de amor.
Tú pudieras darte cuenta ,
con solo mirar mis ojos,
con solo mirar la forma,
que adopta mi corazón,
cuando a solas se susurran,
del universo los secreto,
y se contiene en mi boca,
un milagro de tu beso.
Tu sabes cuanto desea,
mi noche, abrigar tu piel, con la luna
y tomar entre mis brazos,
el tiritar de tu cuerpo.
Soy cortejo y colibrí,
al buscar tu compania,
una flor frente a la iglesia,
que ruega toda madrina,
un hombre hecho primavera,
si tú esperaras por mi.
Tu sabes que yo te quiero,
ingenuo y desesperado,
fuerte y fiero ante los hombres,
pero un niño enamorado,
llevando a tus pies una rosa,
un poema, algún alago,
un cabello de la virgen,
y un suspiro de algún santo.
Sabes que yo te quiero,
y solo, te espero a ti.
me pasa igual, cuando se duerme la tarde,
y cuando se alza la sombra,
coronándose de estrellas.
Puedo cree en la inocencia,
que hay en todas las cosas,
en las blancas mariposas,
que sabes posar en mi alma.
Tengo de testigo al viento, al agua
al mismo cielo, a los ángeles y al cura,
que saben cuanto te quiero.
No puedo con las palabras,
tengo rotas las mañanas,
herido el sol en lo alto,
por esperar tus misterios.
Las lenguas que en este mundo,
han declarado amores,
se acortan y se hacen tímidas,
pequeñas hojas de violetas,
que para decir tú nombre,
no alcanzan sobre esta tierra.
Tú sabes que yo te quiero,
como lo saben mis versos,
como lo sabe el poeta,
cuando se entrega a la musa,
para decir sus amores,
declarados en sonetos,
cuando celoso discursa,
perfectos versos de amor.
Tú pudieras darte cuenta ,
con solo mirar mis ojos,
con solo mirar la forma,
que adopta mi corazón,
cuando a solas se susurran,
del universo los secreto,
y se contiene en mi boca,
un milagro de tu beso.
Tu sabes cuanto desea,
mi noche, abrigar tu piel, con la luna
y tomar entre mis brazos,
el tiritar de tu cuerpo.
Soy cortejo y colibrí,
al buscar tu compania,
una flor frente a la iglesia,
que ruega toda madrina,
un hombre hecho primavera,
si tú esperaras por mi.
Tu sabes que yo te quiero,
ingenuo y desesperado,
fuerte y fiero ante los hombres,
pero un niño enamorado,
llevando a tus pies una rosa,
un poema, algún alago,
un cabello de la virgen,
y un suspiro de algún santo.
Sabes que yo te quiero,
y solo, te espero a ti.