hidalgo
Poeta recién llegado
No temas prenda mía,
no temas que este fuego,
se pague en nuestras almas,
se extinga en nuestro seno,
su llama es perdurable,
su ardiente influjo, eterno,
en tanto que la vida,
nos de calor y aliento,
seremos cual dos rayos,
de luz que en un destello,
vivíficos se funden,
con resplandor intenso,
como vibrantes notas,
que en alas van al céfiro,
formando confundidas,
armónico concento,
ó efluvios adoríficos,
de calices diversas,
que en el tranquilo ambiente,
de alegre edén risueño,
se mezclan vaporosos,
al remontarse al cielo...
y cuando eleve, parca,
de fin a nuestros sueños,
persistirá en el polvo,
nuestro inextinto afecto,
irá en cada molécula,
sutil de nuestros cuerpos,
el germen vigoroso,
de nuestro amante celo,
un rayo de la llama,
que abrasa nuestros pechos,
una vibrante nota,
que a impulso de los vientos,
con sempiterno arrullo,
¡Amor!- irá diciendo.[/LEFT][/LEFT][/CENTER][/CENTER]
no temas que este fuego,
se pague en nuestras almas,
se extinga en nuestro seno,
su llama es perdurable,
su ardiente influjo, eterno,
en tanto que la vida,
nos de calor y aliento,
seremos cual dos rayos,
de luz que en un destello,
vivíficos se funden,
con resplandor intenso,
como vibrantes notas,
que en alas van al céfiro,
formando confundidas,
armónico concento,
ó efluvios adoríficos,
de calices diversas,
que en el tranquilo ambiente,
de alegre edén risueño,
se mezclan vaporosos,
al remontarse al cielo...
y cuando eleve, parca,
de fin a nuestros sueños,
persistirá en el polvo,
nuestro inextinto afecto,
irá en cada molécula,
sutil de nuestros cuerpos,
el germen vigoroso,
de nuestro amante celo,
un rayo de la llama,
que abrasa nuestros pechos,
una vibrante nota,
que a impulso de los vientos,
con sempiterno arrullo,
¡Amor!- irá diciendo.[/LEFT][/LEFT][/CENTER][/CENTER]