prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando nuestros dedos se enredan
nace una oración
que los labios no saben pronunciar
gotas de lluvia quedan dormidas
en los columpios de tus cejas
nuestros pasos amasan el tiempo
una y otra vez
y en tus senos
suenan las campanas del silencio
ven
alfarero ciego
que el lodo está listo
para poner piel a las sombras
luego meterlas al infierno
que cristalicen.
nace una oración
que los labios no saben pronunciar
gotas de lluvia quedan dormidas
en los columpios de tus cejas
nuestros pasos amasan el tiempo
una y otra vez
y en tus senos
suenan las campanas del silencio
ven
alfarero ciego
que el lodo está listo
para poner piel a las sombras
luego meterlas al infierno
que cristalicen.
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