El tiempo a mi ventana negro ha llegado.
Preguntando entre sonidos y susurros,
Porque mi memoria, blanca de ti ,no está.
Aturdida respondo un imposible.
Los rezagos de la lluvia jamás borraran,
Este fuego encendido.
Un ruiseñor pregunta con su canto;
Un porque impronunciable,
Mirando a las estrellas,
Tus luces gritar ,respondo:
El dolor más grande del mundo,
Corto queda ante el amor;
La mirada diáfana de la luz;
Sus huellas no borran,sus manos no quita.
Los cabellos de sol y la piel de jazmín,
Sus besos no olvidan.
La tormenta espectral con su ardor,
Mi sueño nunca arrancara.
La ilusión de una alborada celestial
en mi mente jugueteando esta
Las manos del odio y la desidia esto jamás ensuciaran.
Oh!, adonis del amor;
Helios de mi vida,
Neptuno de mi desesperanza ,
En esta misma ventana esperare.
Y una centenaria golpeara,mas no responderé.
El deseo inmortal volveré,
Y tu recuerdo inmarcesible será.
Pensamiento de lujuria,
Tú presencia en mí su candor refleja.
Cristalizado en todo mi cuerpo.
El ruiseñor el vuelo levanto;
Pesado, Lejano, y pensativo.
Injuriando traición con su volar,
Profanando con su canto nuestro amor,
Palabra dulces vueltas sangres por dolor.
Un canto ululante me hizo despertar.
Vislumbré la realidad;
Tus ojo, tus labios, tu cuerpo de marfil;
Esfumado estaba.
Bendita mentira en mi deseo infernal.
La luna blanca y esbelta tu figura pronunciaba,
Gritando entre marañas de huracanes enfilados:
Que eres tu ,y no el ;
Quien entre mis sabanas debería jugar.
Preguntando entre sonidos y susurros,
Porque mi memoria, blanca de ti ,no está.
Aturdida respondo un imposible.
Los rezagos de la lluvia jamás borraran,
Este fuego encendido.
Un ruiseñor pregunta con su canto;
Un porque impronunciable,
Mirando a las estrellas,
Tus luces gritar ,respondo:
El dolor más grande del mundo,
Corto queda ante el amor;
La mirada diáfana de la luz;
Sus huellas no borran,sus manos no quita.
Los cabellos de sol y la piel de jazmín,
Sus besos no olvidan.
La tormenta espectral con su ardor,
Mi sueño nunca arrancara.
La ilusión de una alborada celestial
en mi mente jugueteando esta
Las manos del odio y la desidia esto jamás ensuciaran.
Oh!, adonis del amor;
Helios de mi vida,
Neptuno de mi desesperanza ,
En esta misma ventana esperare.
Y una centenaria golpeara,mas no responderé.
El deseo inmortal volveré,
Y tu recuerdo inmarcesible será.
Pensamiento de lujuria,
Tú presencia en mí su candor refleja.
Cristalizado en todo mi cuerpo.
El ruiseñor el vuelo levanto;
Pesado, Lejano, y pensativo.
Injuriando traición con su volar,
Profanando con su canto nuestro amor,
Palabra dulces vueltas sangres por dolor.
Un canto ululante me hizo despertar.
Vislumbré la realidad;
Tus ojo, tus labios, tu cuerpo de marfil;
Esfumado estaba.
Bendita mentira en mi deseo infernal.
La luna blanca y esbelta tu figura pronunciaba,
Gritando entre marañas de huracanes enfilados:
Que eres tu ,y no el ;
Quien entre mis sabanas debería jugar.