Mi amor, cual fruta que aún no madura,
ha caído por torpeza hoy del árbol.
Y es verdad que la caída es dura
pero el distanciamiento es más amargo.
Ya no corre en mí esa savia fogosa
que me hacia vivir prudentemente.
Hubiese preferido ser la rosa
que en el rosal se deshoja lentamente.
Morir atada a ti y a tu costilla,
que bajo tu sombra, a tu orilla
irme pudriendo sola y en el suelo.
Con la condena grande de saberte,
mirarte tan de cerca y en mi muerte
de sentirte no tener consuelo.
ha caído por torpeza hoy del árbol.
Y es verdad que la caída es dura
pero el distanciamiento es más amargo.
Ya no corre en mí esa savia fogosa
que me hacia vivir prudentemente.
Hubiese preferido ser la rosa
que en el rosal se deshoja lentamente.
Morir atada a ti y a tu costilla,
que bajo tu sombra, a tu orilla
irme pudriendo sola y en el suelo.
Con la condena grande de saberte,
mirarte tan de cerca y en mi muerte
de sentirte no tener consuelo.
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