Melissa Hdez
Poeta recién llegado
Para mí,
el amor es como un pequeño pajarillo.
Nace, arropado y abrazado
en un nido rugoso y cálido.
El pequeño pajarillo no sabe volar.
No le han enseñado cómo usar sus alas.
Pero él ha nacido para surcar
el cóncavo horizonte celeste.
Llega un día en el que el pajarillo
deja de ser pequeño y crece.
Entonces, abriendo sus alas, se lanza a volar.
Y vuela. Y es libre.
Ya no está condicionado ni atado a su nido.
¡Es libre! Y vuela sin parar.
Pero a veces, sus inexpertas plumas fallan,
y el pajarillo necesita refugiarse en su nido.
Se cambia las plumas. Se cura.
Y está ahí el tiempo que necesite
para llenarse de fuerzas.
Y entonces se sumerge en el aire para volar.
Y se peina las plumas con la libertad.
Y ves en el cielo a un pájaro libre,
y ves en las ramas cómo el pájaro canta.
Y ves cómo su alma resplandece,
cómo brilla entre las nubes.
Y te das cuenta de que su plumaje
está teñido con los colores del amor.
Y entonces piensas
que a veces está bien volver al nido,
que está bien volar y caerse,
porque te levantas
y te echas al cielo de nuevo.
Pero esta vez con más ímpetu.
Con más fuerzas. Con más ganas de amar.
Y el pajarillo se da cuenta. Sí, está bien.
Porque nadie nace aprendiendo a volar.
Porque el amor es ese pequeño pajarillo
libre, luchador, fuerte y hermoso.
Pero para mí, sobretodo,
el amor verdadero, liberador y sano
es amar al pajarillo
esté en el nido curándose las plumas
o esté en el cielo volando a nuestro lado.
Enlace a este poema: http://unanochenevada.blogspot.com.es/2016/08/amor-libre-y-volar.html
el amor es como un pequeño pajarillo.
Nace, arropado y abrazado
en un nido rugoso y cálido.
El pequeño pajarillo no sabe volar.
No le han enseñado cómo usar sus alas.
Pero él ha nacido para surcar
el cóncavo horizonte celeste.
Llega un día en el que el pajarillo
deja de ser pequeño y crece.
Entonces, abriendo sus alas, se lanza a volar.
Y vuela. Y es libre.
Ya no está condicionado ni atado a su nido.
¡Es libre! Y vuela sin parar.
Pero a veces, sus inexpertas plumas fallan,
y el pajarillo necesita refugiarse en su nido.
Se cambia las plumas. Se cura.
Y está ahí el tiempo que necesite
para llenarse de fuerzas.
Y entonces se sumerge en el aire para volar.
Y se peina las plumas con la libertad.
Y ves en el cielo a un pájaro libre,
y ves en las ramas cómo el pájaro canta.
Y ves cómo su alma resplandece,
cómo brilla entre las nubes.
Y te das cuenta de que su plumaje
está teñido con los colores del amor.
Y entonces piensas
que a veces está bien volver al nido,
que está bien volar y caerse,
porque te levantas
y te echas al cielo de nuevo.
Pero esta vez con más ímpetu.
Con más fuerzas. Con más ganas de amar.
Y el pajarillo se da cuenta. Sí, está bien.
Porque nadie nace aprendiendo a volar.
Porque el amor es ese pequeño pajarillo
libre, luchador, fuerte y hermoso.
Pero para mí, sobretodo,
el amor verdadero, liberador y sano
es amar al pajarillo
esté en el nido curándose las plumas
o esté en el cielo volando a nuestro lado.
Enlace a este poema: http://unanochenevada.blogspot.com.es/2016/08/amor-libre-y-volar.html