En la quietud de nuestra historia compartida,
cada mirada recoge el eco de antiguos días,
tu risa, faro que guía mis pasos errantes,
y en cada gesto tuyo, el tiempo se disuelve.
Bajo el manto de la noche, nuestras manos se encuentran,
tejiendo promesas en el silencio cómplice del cosmos;
amor que se nutre de luz, y en la paz de un beso,
todo lo vivido florece, eterno y nuevo.
cada mirada recoge el eco de antiguos días,
tu risa, faro que guía mis pasos errantes,
y en cada gesto tuyo, el tiempo se disuelve.
Bajo el manto de la noche, nuestras manos se encuentran,
tejiendo promesas en el silencio cómplice del cosmos;
amor que se nutre de luz, y en la paz de un beso,
todo lo vivido florece, eterno y nuevo.