Amor mío I.

Paul.Acosta

Poeta recién llegado
Amor mío I.

Amor mío,
la mañana está gris, desteñida y pálida
como los ojos previos al dolor de tu despedida...
anoche, la noche me estranguló
y te soñé deshilachando las angustias
porque otras veces me duermo
saboreando tu boca melosa...
anoche mi llanto lloró sobre su propio llanto.
Todo se prolonga lento,
sólo es diferente la hora de la distancia
que se aproxima a lo prohibido,
y el silencio más verdadero, es solo mío.
He dejado el alma en un cepo de hielo
y suelen mis pasos andar despacio,
más tu sombra me acorrala, me consigue
y hasta se atrevió a pintar de tu color mis huesos.
Todo me recuerda a los harapos de la luz,
o acaso sea esta manera en que me alcanzas
mientras yo escarbo tu recuerdo suave,
tan incisiva con tus besos de amante...
a veces tu recuerdo y el bullicio crece
como un eco sucesivo que cae tarde,
y las palomas buenas ya me llegan al cuello.
Tienes algo de esta mañana postergada;
está en ti, y en tus túnicas blancas
de mi sueño indescifrable...
esta hora de madrugada me traiciona,
me amaste desnuda, y duermes despeinada.
Sí te amo amada mía
y nos queda el fulgor del sueño que dejó el temblor de un orgasmo;
hoy te extraño, y me embruja tu guarida embelesada
y te apreto con mis versos desvanecidos,
más éste día arrastro tu recuerdo
por un desfiladero insólito
y las palabras acobardadas son las últimas
que guardé en el puño de mi boca clausurada.
El miedo de descubrirte me aterra, y me da vida...
tu vanidad es un gorrión de vuelo colorido,
tus mañanas al ritmo de mi mano imponente
y hasta el sol de la tarde se entristece a tu partida,
yo sé que la tristeza es un mar brumoso
entre dos rostros y dos tormentas;
pero, me dañó la tristeza al no tenerte siempre...
y tu recuerdo acerca el olvido más y más.
¡Qué importa tu nombre, si no lo sé decir!
Y que sola has quedado en mi silencio infértil.
¡Silencio a mi costado!, tu barca huye asustada...
qué importa la libertad del olvido conseguido
si esta tarde tus veces más intensas
llegan más tarde que otras veces...
tristeza solitaria, y el sonido de tu alma se apaga,
me aprietas desde el último camino del Quijote,
como la soledad de un único atroz sobreviviente.
 
Última edición:
Bienvenido a este refugio internacional de las letras. Sentidas y empapadas líneas de Amor y evocación vibrantes emociones que se sienten al leer esta bella entrega dónde se respira ese aire intimista y pleno. Reciba un cordial saludo con mis mejores siempre para su vida. Hasta pronto.
 
Amor mío I.

Amor mío,
la mañana está gris, desteñida y pálida
como los ojos previos al dolor de tu despedida...
anoche, la noche me estranguló
y te soñé deshilachando las angustias
porque otras veces me duermo
saboreando tu boca melosa...
anoche mi llanto lloró sobre su propio llanto.
Todo se prolonga lento,
sólo es diferente la hora de la distancia
que se aproxima a lo prohibido,
y el silencio más verdadero, es solo mío.
He dejado el alma en un cepo de hielo
y suelen mis pasos andar despacio,
más tu sombra me acorrala, me consigue
y hasta se atrevió a pintar de tu color mis huesos.
Todo me recuerda a los harapos de la luz,
o acaso sea esta manera en que me alcanzas
mientras yo escarbo tu recuerdo suave,
tan incisiva con tus besos de amante...
a veces tu recuerdo y el bullicio crece
como un eco sucesivo que cae tarde,
y las palomas buenas ya me llegan al cuello.
Tienes algo de esta mañana postergada;
está en ti, y en tus túnicas blancas
de mi sueño indescifrable...
esta hora de madrugada me traiciona,
me amaste desnuda, y duermes despeinada.
Sí te amo amada mía
y nos queda el fulgor del sueño que dejó el temblor de un orgasmo;
hoy te extraño, y me embruja tu guarida embelesada
y te apreto con mis versos desvanecidos,
más éste día arrastro tu recuerdo
por un desfiladero insólito
y las palabras acobardadas son las últimas
que guardé en el puño de mi boca clausurada.
El miedo de descubrirte me aterra, y me da vida...
tu vanidad es un gorrión de vuelo colorido,
tus mañanas al ritmo de mi mano imponente
y hasta el sol de la tarde se entristece a tu partida,
yo sé que la tristeza es un mar brumoso
entre dos rostros y dos tormentas;
pero, me dañó la tristeza al no tenerte siempre...
y tu recuerdo acerca el olvido más y más.
¡Qué importa tu nombre, si no lo sé decir!
Y que sola has quedado en mi silencio infértil.
¡Silencio a mi costado!, tu barca huye asustada...
qué importa la libertad del olvido conseguido
si esta tarde tus veces más intensas
llegan más tarde que otras veces...
tristeza solitaria, y el sonido de tu alma se apaga,
me aprietas desde el último camino del Quijote,
como la soledad de un único atroz sobreviviente.
Bellos, muy personales y sentidos versos sobre el amor y la vida. A mí me han gustado amigo Paul. Un abrazo. Paco.
 

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