claudiorbatisti
claudiorbatisti
Mi morada lejana de la mar
y tu vida tan lenta y fatigada,
quién te viera sentirte deseada
una noche de luna en el lugar.
Morder musgos rojizos y vagar
y tener por fresquísima almohada,
un acervo de arena soñada
que ha borrado la sed de la pleamar.
Dar un nombre a los vientos olvidados.
bajo el arco de un cielo reluciente
y estar toda la noche enamorados.
En el hueco ruidoso de la gente;
un paraje silente donde amados
encontramos amor muy de repente.
Claudio Batisti