A los segundos nació un sentimiento,
a las horas nació mi amor,
y con el tiempo la necesidad de quererte,
quererte con tanta pasión.
Fueron tus ojos los culpables,
fueron tus labios la tentación,
y en medio de magia nació un detalle,
la cual causó mi admiración.
Fue tu sonrisa aquel detalle,
fue tu mirada la inagotable
que en mis ojos se reflejaban
como luz resplandeciente.