Amor nahualt

Anibal Rodriguez

Poeta adicto al portal
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América bendita, princesa majestuosa,
que lleva las guirnaldas de mágica belleza,
es azteca divina con honor que embelesa,
es inca legendaria, valiente y portentosa.

Un día de repente, la sombra de ambición
regó tu noble sangre por todas tus montañas,
vestidas con nobleza, las negras alimañas
impúdicas violaron tu noble corazón.

Nacieron de su vientre, de luchas, las historias,
con esencias bañadas, de la noble hidalguía
de aquellos aguerridos, con grande valentía,
que dejaron de ejemplo sus magníficas glorias!

y quienes la queremos, miramos con dolor
que los nuevos tiranos, de bondad disfrazados,
mantienen a sus pueblos a cruel pobreza atados
y nada les importa su mísero clamor.

Los cantos de esperanza que llevan la piedad
que diera el gran Darío con verso tan dilecto,
debemos de cumplirlos y ser el arquitecto
que brinde a nuestra tierra fulgor de libertad.

Atilas mas modernos la quieren mancillar
la promesa vendiendo de soñada igualdad,
mas tienen en sus almas el germen de maldad,
con los pueblos haciendo de injusticias un mar.

En los cielos sagrados de la América nuestra,
jamás permitiremos se vengan imponer
tiranías funestas, que podemos romper,
que nuestra gallardía, la historia lo demuestra.

Y como defensores de nuestra linda dama
debemos levantarnos y serle siempre fieles,
la sangre que llevamos de hidalgos kaqchikeles
nos llena de corajes, y nuestro pecho inflama.

Autor: Aníbal Rodríguez.
 
Última edición:
Nuestra América era una bella princesa

adornada con galas que Natura le dio,

era Inca, era Azteca y era Chorotega

y nada igualaba su grandioso esplendor.



Sus vanas eran sus ríos, su cuerpo sus montañas,

y sus enamorados le cantaban su amor

en auríferos versos, como Netzahualcoyolt

el amor que sentían con pasión reflejaban.



Cuando canto Dario,a Roosvelt su gran oda,

nuestra nubil doncella ya había sido violada,

habian llegado extraños que con cruz y espada

le habían destrozado su velo y su corona.



Ya su vientre bendito había sido mancillado

por la sed inclemente que la ambición provoca,

y en su esbelta figura y en su dulce boca

aun veíase la sangre que había derramado.



Aún se veía en su rostro el dolor de la pena

que lujuria invasora le había provocado,

y en sus verde ojos el llanto derramado

se había hecho lluvia de infinita tristeza.



Ya estaban sanando las heridas causadas

por los que habían venido,con saña anteriormente;

cuando en la visionaria y prodigiosa mente

de Dario, naciera la gran oda cantada.



Y aquella profecía se habría de hacer cierta

con la nueva potencia que iba a venir

con la misma ambición,a terminar de abrir

las venas que los otros ya habían dejado abiertas.



Como en la apocalíptica visión de aquel apóstol,

vinieron a hacer lo que ya habían hecho

los otros invasores, que sin ningún derecho

la habían mancillado y cubierto de lodo.



Será un maldicion para nuestra doncella

de ser inmisericorde y continuamente violada?

Porque hoy nuevamente se encuentra amenazada

por extraños impúdicos y criollos proxenetas.



Más como defensores de nuestra hermosa virgen

debemos recordarles que le somos muy fieles,

que descendientes somos de Incas y Cachikeles

y que daremos todo por mantenerla libre!


Autor: Anibal Rodriguez
Me ha gustado tu poema Anibal, vislumbro amor a tu tierra y a las raices que te sustentan. Un abrazo. Paco.
 
Hola Paco, muchas gracias por tu amable comentario, aun sigo en la tarea de aprender a usar este blog,
por lo cual hasta hoy regreso saludos, mis disculpas amigo, ya estare visitando tu blog,
un fuerte abrazo, Anibal.
 

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