BioGio
Poeta recién llegado
Es mentira que siempre al dar se recibe,
y más cuando ni siquiera recibes lo que ofrezco yo.
Soy cual entregado casero, que sirve su mesa, ofreciendo el corazón,
tú sin tocar bocado alguno, rechazas mi desayuno,
ya tendrás tu motivo y razón.
¿Qué puedo hacer yo, cuando lo dulce se vuelve putrefacto?
Cuando al viento lanzo mis cantos,
para jamás verlos retornar.
Cuando me doy cuenta que yo no soy el hombre,
que logre mover tus interiores, provocado en ti pasiones.
Más bien soy un iluso que anda perdido,
necio obstinado, andando por cerrados caminos,
dirigidos a precipicios sin final.
Y hasta entonces no me olvido,
que quise ser hoja, ser nube contigo,
dejarnos acariciar por las sutiles fuerzas del destino inesperado.
Yo que te abrí las puertas de mi casa,
hoy me jode verte partir discreta, fastidiada,
por mis continuas noches al asecho de tu falda,
mis incontables derrotas,
agujas que se clavan en el alma.
De un sueño perdido,
que algún día será olvidado,
de los momentos en que escribir,
parece inservible y vano acto.
No hagas caso de mi nostálgica queja,
de mis pesadas pisadas, de mi llanto.
Ya en lejanos océanos se hundirá mi barca,
y con ella; el tesoro más preciado de mi amor,
para ti.
Y por las noches contaré estrellas, esperando al alba,
al lado de una fogata, que inevitablemente se extinguirá,
pues los troncos que la alimentan, son mis manos y mi mirada,
que se derriten al contacto instantáneo, con tu fuego multicolor.
Erick Giovanni Navarro Cárdenas
Septiembre del 2011.
Saludos y Gracias por leer
y más cuando ni siquiera recibes lo que ofrezco yo.
Soy cual entregado casero, que sirve su mesa, ofreciendo el corazón,
tú sin tocar bocado alguno, rechazas mi desayuno,
ya tendrás tu motivo y razón.
¿Qué puedo hacer yo, cuando lo dulce se vuelve putrefacto?
Cuando al viento lanzo mis cantos,
para jamás verlos retornar.
Cuando me doy cuenta que yo no soy el hombre,
que logre mover tus interiores, provocado en ti pasiones.
Más bien soy un iluso que anda perdido,
necio obstinado, andando por cerrados caminos,
dirigidos a precipicios sin final.
Y hasta entonces no me olvido,
que quise ser hoja, ser nube contigo,
dejarnos acariciar por las sutiles fuerzas del destino inesperado.
Yo que te abrí las puertas de mi casa,
hoy me jode verte partir discreta, fastidiada,
por mis continuas noches al asecho de tu falda,
mis incontables derrotas,
agujas que se clavan en el alma.
De un sueño perdido,
que algún día será olvidado,
de los momentos en que escribir,
parece inservible y vano acto.
No hagas caso de mi nostálgica queja,
de mis pesadas pisadas, de mi llanto.
Ya en lejanos océanos se hundirá mi barca,
y con ella; el tesoro más preciado de mi amor,
para ti.
Y por las noches contaré estrellas, esperando al alba,
al lado de una fogata, que inevitablemente se extinguirá,
pues los troncos que la alimentan, son mis manos y mi mirada,
que se derriten al contacto instantáneo, con tu fuego multicolor.
Erick Giovanni Navarro Cárdenas
Septiembre del 2011.
Saludos y Gracias por leer
Última edición:
::