Federico Mendo
Poeta recién llegado
Cierto día la vi y ya la adoraba,
pero era ajena, pero era preciosa,
a uno le engañaba y a otro le amaba
pero para mí fue ella mi Diosa.
Mientras que uno le llenaba de flores
otro martirizaba cada día su vida,
pero así la amé, curé su honda herida
y ante sus pies puse mis dolores.
Fue un amor tierno y a la vez pagano,
fue de esos amores que nos lleva a la muerte,
pero allí vamos cogidos de la mano
buscando en cada tarde la mejor suerte.
Me olvidaré de nuevo esta nueva ilusión,
aunque quede en mí un gran vacío.
Dime tu Señor. OH Dios mío,
si ha pecado mi tierno corazón
Soy pecador señor y es culpa mía
por amarla ajena, amar es pecado
y la sigo amando todavía...
duerme ya corazón enamorado.
Si engañaba a dos ella era necia,
por eso de mi corazón hoy tiene su castigo,
yo que tanto la amé hoy la maldigo,
y mi corazón que la amó hoy la desprecia.
pero era ajena, pero era preciosa,
a uno le engañaba y a otro le amaba
pero para mí fue ella mi Diosa.
Mientras que uno le llenaba de flores
otro martirizaba cada día su vida,
pero así la amé, curé su honda herida
y ante sus pies puse mis dolores.
Fue un amor tierno y a la vez pagano,
fue de esos amores que nos lleva a la muerte,
pero allí vamos cogidos de la mano
buscando en cada tarde la mejor suerte.
Me olvidaré de nuevo esta nueva ilusión,
aunque quede en mí un gran vacío.
Dime tu Señor. OH Dios mío,
si ha pecado mi tierno corazón
Soy pecador señor y es culpa mía
por amarla ajena, amar es pecado
y la sigo amando todavía...
duerme ya corazón enamorado.
Si engañaba a dos ella era necia,
por eso de mi corazón hoy tiene su castigo,
yo que tanto la amé hoy la maldigo,
y mi corazón que la amó hoy la desprecia.