Oscar Distéfano
Poeta recién llegado
Caminaba por la calle de tierra.
Sus ojos eran pardos,
su timidez enorme.
Iba sobre la arena levitando.
El rubor la escaldaba
y suspiraba a ratos.
Al sonreírme fugazmente,
miles de besos-pájaros
salieron disparados de su boca;
y yo quise atraparlos
corriendo tras de ellos.
Como peces con alas me esquivaron;
y aunque me rozaban sus plumas,
indóciles huían de mis manos,
y a todos los perdí.
Corría ya en el campo,
allá lejos, con gracia adolescente.
Iba como danzando,
ambas manos asiendo la pollera,
volviendo el rostro a cada tanto,
riendo a carcajadas,
dejando escapar, exaltados,
a otros pájaros-besos
que salían volando.