Ismael López
Poeta recién llegado
Dos espíritus agnósticos en el amor
sueñan metas en caminos bifurcados,
ajenos el uno del otro y el otro del uno,
el destino parece pertenecer a ambos.
¿Cuántos inviernos helados?
¿Cuántas primaveras marchitas?
¿Cuántos años solitarios han de transitar
sin que converjan sus vidas?
Ambos sin saber, esperaron sin tiempo,
y esperando, la espera se hizo escarcha,
Tanto que el "tic-tac" se les antojó eterno,
y esperando, cada cual prosiguió su marcha.
Pero el destino es demasiado caprichoso,
y les deparó una hermosa función,
pues enseñó que no remar en el mismo caudal,
no significa, no bogar hacia la misma dirección.
Y fue así como ambos se encontraron
sin tener que buscarse, y al besarse...
La espera que se convirtió en escarcha
desapareció como el roció cuando el día amanece.
sueñan metas en caminos bifurcados,
ajenos el uno del otro y el otro del uno,
el destino parece pertenecer a ambos.
¿Cuántos inviernos helados?
¿Cuántas primaveras marchitas?
¿Cuántos años solitarios han de transitar
sin que converjan sus vidas?
Ambos sin saber, esperaron sin tiempo,
y esperando, la espera se hizo escarcha,
Tanto que el "tic-tac" se les antojó eterno,
y esperando, cada cual prosiguió su marcha.
Pero el destino es demasiado caprichoso,
y les deparó una hermosa función,
pues enseñó que no remar en el mismo caudal,
no significa, no bogar hacia la misma dirección.
Y fue así como ambos se encontraron
sin tener que buscarse, y al besarse...
La espera que se convirtió en escarcha
desapareció como el roció cuando el día amanece.
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