Zulma Martínez
Mar azul...
De vez en cuando, vuelve a mi mente
la imagen pura del amor primero,
sus cálidas manos, mi adoración y embeleso,
las miradas interminables, los encuentros,
la tierna voz que amarró mi corazón.
Los silencios... ¡esos silencios!
expresión cabal de dorados sentimientos.
Las caminatas por impensados universos.
De par en par, abiertas las ventanas
a las gráciles palomas de los sueños.
Un velado horizonte lo devoró con el tiempo.
Atesora una soledad creciente
el ajado cofre de los recuerdos.
El astro que sangra en el poniente,
en el caos desolado ansía consuelo.
Mis ojos erráticos entrecierro.
Por senderos silentes, intactos,
desde lo más profundo de los cielos,
su lejana sonrisa me lleva de la mano...
¡Oh, si pudiera enmendar, tan siquiera en parte,
los aciagos desaciertos del pasado!
la imagen pura del amor primero,
sus cálidas manos, mi adoración y embeleso,
las miradas interminables, los encuentros,
la tierna voz que amarró mi corazón.
Los silencios... ¡esos silencios!
expresión cabal de dorados sentimientos.
Las caminatas por impensados universos.
De par en par, abiertas las ventanas
a las gráciles palomas de los sueños.
Un velado horizonte lo devoró con el tiempo.
Atesora una soledad creciente
el ajado cofre de los recuerdos.
El astro que sangra en el poniente,
en el caos desolado ansía consuelo.
Mis ojos erráticos entrecierro.
Por senderos silentes, intactos,
desde lo más profundo de los cielos,
su lejana sonrisa me lleva de la mano...
¡Oh, si pudiera enmendar, tan siquiera en parte,
los aciagos desaciertos del pasado!