Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuánto cuesta mi amor, llegar a la cima descalzo
escalando un plano inclinado,
sin relieves ni grietas donde mantenerse a salvo.
Ganar espacio donde no hay centímetro
y sin pensarlo regresas al abismo.
Cuánto cuesta esquivar las balas de murmullos,
los ojos que nos hacen peones de su juego,
nos condenan sin juzgarnos con su martillo de ego,
creyendo sus vidas perfectas, detrás de sus ojos ciegos.
Que difícil caminar por las calles entre muros de ventanas,
con sombras espías sedientas de comadreo
vestidas de negras sotanas, con su manual de personas vanas,
en punta de flecha sus lenguas bañadas en alardeo.
Que difícil ver los cristales de nuestro mundo,
tirados por el suelo, tener que armarse siempre,
juntarlo todo y empezar cada día de nuevo…
escalando un plano inclinado,
sin relieves ni grietas donde mantenerse a salvo.
Ganar espacio donde no hay centímetro
y sin pensarlo regresas al abismo.
Cuánto cuesta esquivar las balas de murmullos,
los ojos que nos hacen peones de su juego,
nos condenan sin juzgarnos con su martillo de ego,
creyendo sus vidas perfectas, detrás de sus ojos ciegos.
Que difícil caminar por las calles entre muros de ventanas,
con sombras espías sedientas de comadreo
vestidas de negras sotanas, con su manual de personas vanas,
en punta de flecha sus lenguas bañadas en alardeo.
Que difícil ver los cristales de nuestro mundo,
tirados por el suelo, tener que armarse siempre,
juntarlo todo y empezar cada día de nuevo…
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