Por Héctor José Corredor Cuervo
Como barquilla en río torrentoso
voy navegando solo y sin sentido
tras un amor inquieto y azaroso
por ser ante mortales prohibido.
Es un amor vibrante y caluroso
como aquel de las aves en el nido,
que calienta en el tiempo borrascoso
a los polluelos cuando el sol se ha ido.
Incrustado lo tengo en pensamiento
como el puñal que en la sangrante herida
horada las entrañas en aumento.
Mas, quisiera que lo llevara el viento
y sacar los recuerdos de mi vida
pero ese amor ya me agotó el aliento.
Como barquilla en río torrentoso
voy navegando solo y sin sentido
tras un amor inquieto y azaroso
por ser ante mortales prohibido.
Es un amor vibrante y caluroso
como aquel de las aves en el nido,
que calienta en el tiempo borrascoso
a los polluelos cuando el sol se ha ido.
Incrustado lo tengo en pensamiento
como el puñal que en la sangrante herida
horada las entrañas en aumento.
Mas, quisiera que lo llevara el viento
y sacar los recuerdos de mi vida
pero ese amor ya me agotó el aliento.