Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
Debo amarte en silencio,
si el silencio lo permite,
en mis sueños recurrentes,
donde apareces de improviso,
entre el presente que nos entusiasma
y el futuro incierto que aún no existe.
Debo callar tu nombre precavido,
evitar nombrarte entre la gente,
exhalando al viento mis suspiros,
ocultando este amor que ahora crece.
Debo amarte en silencio,
oculto entre las sombras
entre las paredes que son testigo
y que calladas reclaman tu presencia,
donde tu nombre en secreto escribo,
y mi llanto se refugia en consecuencia.
Debo amarte en lo oculto de mi alma
inventando tus caricias que me faltan
y tus besos, que se suman en ausencia.
Debo amarte en silencio
porque este amor se funda en lo prohibido
si el silencio lo permite,
en mis sueños recurrentes,
donde apareces de improviso,
entre el presente que nos entusiasma
y el futuro incierto que aún no existe.
Debo callar tu nombre precavido,
evitar nombrarte entre la gente,
exhalando al viento mis suspiros,
ocultando este amor que ahora crece.
Debo amarte en silencio,
oculto entre las sombras
entre las paredes que son testigo
y que calladas reclaman tu presencia,
donde tu nombre en secreto escribo,
y mi llanto se refugia en consecuencia.
Debo amarte en lo oculto de mi alma
inventando tus caricias que me faltan
y tus besos, que se suman en ausencia.
Debo amarte en silencio
porque este amor se funda en lo prohibido