despertando
Poeta adicto al portal
Hoy soy yo para mi amado
y mi amado es para mí.
Me siento en la orilla
de este oreado huerto
y contempló como los rayos de sol
se clavan en mi níveo rostro.
Permanezco hipnotizada,
extasiada y arrobada
por esa luz que me transporta,
me embelesa y me conforta.
¡Oh inquebrantable paz
de esta golpeada alma!,
que suavemente te deslizas
por los rincones más aislados
de este despreciable mundo.
Mas me siento enamorada
de la Divina Providencia,
de la Ciencia más selecta,
tan pura y cierta;
del Amor que me arrebata,
que me mata y me da vida.
¡Oh Amor que me manejas!
y mi amado es para mí.
Me siento en la orilla
de este oreado huerto
y contempló como los rayos de sol
se clavan en mi níveo rostro.
Permanezco hipnotizada,
extasiada y arrobada
por esa luz que me transporta,
me embelesa y me conforta.
¡Oh inquebrantable paz
de esta golpeada alma!,
que suavemente te deslizas
por los rincones más aislados
de este despreciable mundo.
Mas me siento enamorada
de la Divina Providencia,
de la Ciencia más selecta,
tan pura y cierta;
del Amor que me arrebata,
que me mata y me da vida.
¡Oh Amor que me manejas!