Isabel Rosales
Poeta recién llegado
Te amo,te amo,te amo...
El eco ese susurro repetía,
el viento iba silvando lentamente,
como manto de seda los cubría,
¡Repítelo,repítelo oh dulce vida mía!
La gravedad atraía...
El le entregaba una flor y ella la presumía,
una llovizna caía suavemente.
El calor de dos abrazos se fundía...
Y un beso el universo trascendía de repente!
Que no se acabe nunca...
Hay réplicas de besos que no acaban...
Y esa caricia ajena a la perfidia.
¡Oh nubes,¡pronto!,escondan a la luna!
No vaya a ser que muera de la envidia.
El eco ese susurro repetía,
el viento iba silvando lentamente,
como manto de seda los cubría,
¡Repítelo,repítelo oh dulce vida mía!
La gravedad atraía...
El le entregaba una flor y ella la presumía,
una llovizna caía suavemente.
El calor de dos abrazos se fundía...
Y un beso el universo trascendía de repente!
Que no se acabe nunca...
Hay réplicas de besos que no acaban...
Y esa caricia ajena a la perfidia.
¡Oh nubes,¡pronto!,escondan a la luna!
No vaya a ser que muera de la envidia.