Bartleby - el alegre
Poeta recién llegado
Amor redondo
Encuentro loco tu encuentro,
un cigarro prendido en la solapa del tuxedo,
un mar que se achica a mis pies,
el peñasco donde se estrellan todos los soles del mundo,
una mudanza que valió cada centavo,
un grifo del tercer piso que cierra y abre en la mañana,
música de cantón por el rellano,
zapatos de un solo uso caminando por cemento levantado,
una piscina donde quiero estar desnudo contigo,
un amor redondo con ascensores de muchísimos botones.
Alaska está muy lejos,
y el dolor de las paredes caídas
se están volviendo rápidamente unos recuerdos.
Amanecer en una cama sana,
con nuevos silencios, ruidos y silencios.
Me voy a pie a mi trabajo
y me regreso a pie al departamento,
hay un dolor bruto al comienzo,
luego es tan solo un analgésico verdadero.
Las plantas, el café en doble expreso,
el vaso de agua,
las servilletas de la maquina para secar las manos.
Los expedientes y la vista fantástica a los árboles.
Mucho parque,
siempre es correcto mucho parque.
Sentirse un cuatro patas, un cuadrúpedo, un bípedo.
Un león.
No te tomo de la mano en mi silencio,
te miento en parte no diciéndote nada nuevo.
Un halcón loco vuela dentro de mi alma,
me siento fantástico cuando digo: - alguien en casa-
y únicamente suena el switch de la sala.
No es que esté solo,
ahí te equivocas,
solo que me gusta escribir poemas en la sala,
sin nadie,
sin nadie.
Amor redondo que no busca nada,
solo encuentra en su corazón y alma, palabras.
Como toda hoja en blanco.
Encuentro loco tu encuentro,
un cigarro prendido en la solapa del tuxedo,
un mar que se achica a mis pies,
el peñasco donde se estrellan todos los soles del mundo,
una mudanza que valió cada centavo,
un grifo del tercer piso que cierra y abre en la mañana,
música de cantón por el rellano,
zapatos de un solo uso caminando por cemento levantado,
una piscina donde quiero estar desnudo contigo,
un amor redondo con ascensores de muchísimos botones.
Alaska está muy lejos,
y el dolor de las paredes caídas
se están volviendo rápidamente unos recuerdos.
Amanecer en una cama sana,
con nuevos silencios, ruidos y silencios.
Me voy a pie a mi trabajo
y me regreso a pie al departamento,
hay un dolor bruto al comienzo,
luego es tan solo un analgésico verdadero.
Las plantas, el café en doble expreso,
el vaso de agua,
las servilletas de la maquina para secar las manos.
Los expedientes y la vista fantástica a los árboles.
Mucho parque,
siempre es correcto mucho parque.
Sentirse un cuatro patas, un cuadrúpedo, un bípedo.
Un león.
No te tomo de la mano en mi silencio,
te miento en parte no diciéndote nada nuevo.
Un halcón loco vuela dentro de mi alma,
me siento fantástico cuando digo: - alguien en casa-
y únicamente suena el switch de la sala.
No es que esté solo,
ahí te equivocas,
solo que me gusta escribir poemas en la sala,
sin nadie,
sin nadie.
Amor redondo que no busca nada,
solo encuentra en su corazón y alma, palabras.
Como toda hoja en blanco.