Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya no me importa gritar que te amo.
Que sepa el mundo que te estoy adorando.
Que sepan que quieta y salvajemente
me mezclo entre tus dedos.
Olor a fresco es tu veneno
que destila a mares como un secreto.
Abriría las ventanas de par en par
para dejar entrar tu perfume.
Te metería a sorbos entre una aljaba.
Te atraería dulcemente con tan solo una mirada
y ya en mi estancia nos reiremos como locos,
prendidos en un fuego efervescente.
Que me critique el mundo si le place.
Que me digan que estoy loca.
Que se muera de envidia hasta la trova
de aquel poeta enervante.
Al final de cuentas solo tú y yo sabemos
lo que es sentir a mares este deseo,
que cada día se vuelve más inquietante,
más fuerte, más parecido a un verso.
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