Furtiva la mirada,
prohibido el beso,
enredado en tu pelo
de tu belleza alada.
Encontré tu dulzura,
y lei tus cartas
encontré mi ventura,
y perdí la calma.
Mi sangre te llama
desgarrada la voz
y junto a su calor
ella ya te ama.
y tras la penumbra,
que el secreto guarda
como en una tumba,
mia es ya tu alma.
prohibido el beso,
enredado en tu pelo
de tu belleza alada.
Encontré tu dulzura,
y lei tus cartas
encontré mi ventura,
y perdí la calma.
Mi sangre te llama
desgarrada la voz
y junto a su calor
ella ya te ama.
y tras la penumbra,
que el secreto guarda
como en una tumba,
mia es ya tu alma.